De cómo hago los dramas
Escojo una pasión, tomo una idea,
un problema, un carácter y lo infundo
cual densa dinamita en lo profundo
de un personaje que mi mente crea
La trama al personaje le rodea
de unos cuantos muñecos, que en el mundo,
o se revuelcan en el cieno inmundo
o se calientan en la luz febea
La mecha enciendo, el fuego se propaga,
el cartucho revienta sin remedio,
y el actor principal es quien lo paga.
Aunque a veces también en este asedio
que al arte pongo y que al instinto halaga
me coge la explosión de medio a medio.