De Cristo resucitando a Lázaro

By Luis de Rivera

La enfermedad del justo y sus dolores

a la gloria de Dios abren camino;

que no para en la muerte su destino,

odiosa cual de tristes pecadores

Sueño es de paz y de abundancia y flores

por quien espera el cuerpo no mezquino,

aquel eterno abrazo, fiel, divino,

de la alma con purísimos amores.

Lázaro así, ya en el sepulcro puesto,

con lágrimas de Marta y de María

a Cristo movió en lloro, ¡humana suerte!

Turbó al valiente espíritu el funesto

horror; mas dando un grito al que dormía,

sacólo a luz del seno de la muerte