De Cristo ya resucitado
Rosas, brotad al tiempo que levanta
la cabeza triunfal del breve sueño
el sacro vencedor, trocado el ceño,
y huella el mundo su divina planta
El cisne entre las ondas dulce canta,
y el campo, al espirar olor risueño,
al renovado fénix, sobre el leño
ve pulirse las plumas y se espanta.
Brotad, purpúreas rosas, y el aliento
vuestro, mezclado de canela y nardo,
bañe el semblante de carbuncos hecho.
Mueva el coro la voz y el instrumento,
el coro celestial, si más gallardo,
¿puede ofrecerse a más heroico hecho?