De El laberinto de amor, jornada segunda, Porcia

By Miguel de Cervantes y Saavedra

Si al fuego natural no se le pone

materia que en la tierra le sustente,

volverase a su esfera fácilmente,

que así naturaleza lo dispone.

Y el amante que quiere que se abone

su fe con afirmar que no consiente

en su alma esperanza, poco siente

de amor, pues a su ley justa se opone.

Cual sin el agua quedaría la tierra,

sin sol el cielo, el aire sin vacío,

el mar en tempestad, nunca en bonanza,

y sin su objeto, que es la paz, la guerra,

forzado sin su gusto el albedrío,

tal quedara amor sin esperanza.