De El melancólico

By Tirso de Molina

Estaba melancólico yo, cielos,

por ver que un imposible apetecía,

¿qué haréis agora, pues, desdicha mía,

si sobre un imposible os cargan celos?

Corales dan al corazón consuelos,

y en mí corales son melancolía:

vuélvase a un desdichado en noche el día;

lo que a otros da quietud, a mí desvelos.

Sabio dicen que soy, mas si lo fuera,

tuviera en mis pasiones sufrimiento;

pero, ¿quién le tendrá con tanto agravio?

Siempre el entendimiento fue su esfera,

y contra injurias del entendimiento

jamás supo tener prudencia el sabio.