De la Boetie

By Aurelio Yanguas

De tal suerte la cólera en mí ardía,

que mi voz un bramido semejaba,

y espantosa blasfemia meditaba

mientras de ella y los dioses maldecía.

El fuego que voraz me consumía

su carta lo apagó; se disipaba

leyéndola mi enojo; recobraba

su dominio mi alma y se rehacía

Vosotros los que amáis, decidme ahora

si no la debo amar ¿Acaso ella

no fue de aquel milagro genitora?

¡Qué influjo sobre mí, siendo tan bella,

su cara no tendrá, si vencedora

logró ser, de sus dedos con la huella!