De la comedia El Eneas de Dios

By Agustín Moreto y Cavana

Señor, que de esta cándida cortina

cubres la Majestad, que admira el Cielo,

si el arca del maná cubre este velo,

amor piadoso, como ves, me inclina:

perdona lo que un alma determina,

que abrasas Tú con tu amoroso celo,

pues todo el fuego me parece hielo

al resplandor de tu Deidad Divina.

Confiésote mis culpas, y te pido

perdón de tan extraño atrevimiento:

disculpado de amor, de amor vencido,

no temí el fuego allí, mayor lo siento;

que el hielo del temor, que te es debido,

me supo defender de este Elemento.