De La duquesa constante
Contra la feroz hidra el brazo y clava
que hasta en los reinos de Plutón vencían,
Alcides, por mostrar cuánto podían,
con extraño poder ejecutaba;
y cuando más rendida la juzgaba,
y a su rigor las fuerzas suspendían,
siete cabezas nuevas le nacían
por una que de un cuello le cortaba.
Tal es la fiera que en mi pensamiento
pelea con la vida que suspendo
injustamente para tal combate;
que cuando más la venzo y me defiendo,
tantos martirios saco de un tormento
que es mejor que me ofrezca a que me mate