De La entretenida, Primera jornada, DON ANTONIO
¡Ay dura, ay importuna, ay triste ausencia!
¡Cuán lejos debió estar de conocerte
el que al furor de la invencible muerte
igualó tu poder y tu violencia!
Que, cuando con mayor rigor sentencia,
¿qué puede más su dilatada suerte
que deshacer la liga y nudo fuerte
que a cuerpo y alma tiene inconveniencia?
Tu duro alfanje a mayor mal se extiende,
pues un espirtu en dos mitades parte.
¡Oh milagros de amor, que nadie entiende!
Que, del lugar de do mi alma parte,
dejando su mitad con quien la enciende,
consigo traiga la más frágil parte.