De La entretenida, Segunda jornada, DON AMBROSIO
Por ti, virgen hermosa, esparce ufano,
contra el rigor con que amenaza el cielo,
entre los surcos del labrado suelo,
el pobre labrador el rico grano.
Por ti surca las aguas del mar cano
el mercader en débil leño a vuelo;
y, en el rigor del sol como del hielo,
pisa alegre el soldado el risco y llano.
Por ti infinitas veces, ya perdida
la fuerza del que busca y del que ruega,
se cobra y se promete la victoria.
Por ti, báculo fuerte de la vida,
tal vez se aspira a lo imposible, y llega
el deseo a las puertas de la gloria.