De La Galatea, Libro II, Damon

By Miguel de Cervantes y Saavedra

Más blando fui que no la blanda cera,

cuando imprimí en mi alma la figura

de la bella Amarili, esquiva y dura

cual duro mármol o silvestre fiera.

Amor me puso entonces en la esfera

más alta de su bien y su ventura;

y ahora temo que la sepultura

ha de acabar mi presunción primera.

Arrimose el amor a la esperanza

cual vid al olmo, y fue subiendo aprisa;

mas faltole el humor, y cesó el vuelo:

no el de mis ojos que por larga usanza,

fortuna sabe bien que jamás cesa

de dar tributo al rostro, al pecho, al suelo.