De La Galatea, Libro II, Erastro

By Miguel de Cervantes y Saavedra

Ante la luz de unos serenos ojos

que al sol dan luz con que da luz al suelo,

mi alma así se enciende, que recelo

que presto tendrá muerte sus despojos.

Con la luz se conciertan los manojos

de aquellos rayos del señor de Delo:

tales son los cabellos de quien suelo

adorar su beldad puesto de hinojos.

¡Oh clara luz, oh rayos del sol claro,

antes el mesmo sol! De vos espero

sólo que consistáis que Erastro os quiera.

Si en esto el cielo se me muestra avaro,

antes que acabe del dolor que muero,

haced, ¡oh rayos!, que de un rayo muera.