De La Galatea, Libro VI, Gelasia
¿Quién dejará del verde prado umbroso
las frescas hierbas y las frescas fuentes,
la suelta liebre o jabalí cerdoso?
¿Quién de seguir con pasos diligentes?
¿Quién, con el son, amigo y sonoroso,
no detendrá las aves inocentes?
¿Quién, en las horas de la siesta ardientes,
no buscará en las selvas el reposo,
por seguir los incendios, los temores,
los celos, iras, rabias, muertes, penas
del falso amor, que tanto aflige al mundo?
Del campo son y han sido mis amores;
rosas son y jazmines mis cadenas;
libre nací, y en libertad me fundo.