De La ilustre fregona

By Miguel de Cervantes y Saavedra

Raro, humilde sujeto, que levantas

a tan excelsa cumbre la belleza,

que en ella se excedió naturaleza

a sí misma, y al cielo la adelantas;

si hablas, o si ríes, o si cantas,

si muestras mansedumbre o aspereza

(efecto sólo de tu gentileza),

las potencias del alma nos encantas.

Para que pueda ser más conocida

la sin par hermosura que contienes

y la alta honestidad de que blasonas,

deja el servir, pues debes ser servida

de cuantos ven sus manos y sus sienes

resplandecer por cetros y coronas.