De La mujer que manda en casa

By Tirso de Molina

Tres años ha, mi Dios, que las impías

persecuciones ocasionan llantos,

y en sus profetas y ministros santos

la crueldad ejecuta tiranías.

Tres años ha que de mi pecho fías

(a pesar de amenazas y de espantos)

tus fieles siervos, puesto que a otros tantos

que el cielo cierra la oración de Elías.

En dos cuevas amparo y doy sustento

a cien profetas tuyos escondidos

del poder de la envidia y los engaños.

¡Ampara Tú, Señor, mi justo intento;

clemente abre a mis ruegos tus oídos;

baste, mi Dios, castigo de tres años!