DE LA VIDA BOHEMIA A Myrthocleia.
Nada más. De aquel sueño, que pasó como un ala
por la prosa de un día, el encanto se fué.
Sólo quedan las huellas de tus besos, tagala,
un frasquito de camia y una taza de té.
Fuiste buena conmigo, a pesar de ser mala.
En tu amor mercenario encontré un no sé qué
de sutil y exquisito, que por mucho lo iguala
al de Aspasia dialéctica y al genial de Friné.
¡Oh mujer adorable! ¡Oh mujer que no es mía!
Este dulce pronombre, si quisieras, sería
en mis labios, sedientos de los tuyos, verdad.
No querrás. Yo conozco ciertas vidas obscuras:
un infame te explota, cuyo nombre murmuras.
¡Infeliz! tú mereces doblemente piedad.