De Persiles y Sigismunda, Libro II, capítulo III

By Miguel de Cervantes y Saavedra

Cintia, si desengaños no son parte

para cobrar la libertad perdida,

da riendas al dolor, suelta la vida,

que no es valor ni es honra el no quejarte.

Y el generoso ardor que, parte a parte

tiene tu libre voluntad rendida,

será de tu silencio el homicida

cuando pienses por él eternizarte.

Salga con la doliente ánima fuera

la enferma voz, que es fuerza y es cordura

decir la lengua lo que al alma toca.

Quejándote, sabrá el mundo siquiera

cuán grande fue de amor tu calentura,

pues salieron señales a la boca.