De Santa Casilda. Acto II, ABENÁMAR

By Lope de Vega

Navega en ondas por camino incierto,

el navegante roto y mal tratado,

después de una tormenta, sale a nado,

y halla entre sus desdichas dulce puerto.

Vuelve otra vez al mar, donde tan cierto

el peligro le tuvo en tal estado,

contento de surcarle y olvidado

de que en las ondas se miró ya muerto.

Esto a mi amor sucede por mi daño.

Direlo, aunque me pese, pues o siento,

ya que no quiero ver el desengaño.

De suerte que aunque es grande mi tormento,

en pasándose vuelvo al mismo engaño,

y aunque más me maltrata no escarmiento.