De Siempre ayuda la verdad

By Tirso de Molina

Después que la infeliz estrella y astro

con que nació mi amor, el blanco velo

quiso que viese, como rosa en hielo,

teñido en sangre a Doña Inés de Castro,

y un ángel retratado en alabastro

pedir venganza a mi abrasado celo,

que discurrió la tierra como el cielo

de cometa veloz fogoso rastro,

nunca tuve más penas, ni mayores

asombros, aunque puede la conciencia

mejor asegurarse la disculpa;

que a Doña Inés matáronla traidores,

a Blanca un rey, con esta diferencia:

culpada Blanca, y Doña Inés sin culpa.