De su comedia El hijo del Serafín

By Juan Pérez de Montalbán

Llegué, Señor, a la divina altura

de vuestro preciosísimo costado,

donde el amor de vos enamorado

me desposó con vos por mi ventura

Joyas quisisteis dar a mi hermosura,

y un clavo de la mano me habéis dado,

que el corazón más veces me ha pasado

que gotas hay en él de sangre pura

Clavo me dais, cuando con paz dichosa

llega mi amor al Tálamo sagrado,

y clavo cuando el alma se desposa

Mas bien hacéis, discreto habéis andado

que los clavos de Dios para su esposa

los alfileres son de tu costado