Deja, que ya es tiempo, en su sosiego
Deja, que ya es tiempo, en su sosiego
al cuerpo que hasta ahora fatigado,
bástete amor lo que ha por ti pasado
sin valerle jamás justicia o ruego
¿Para qué tratas tú de arderle en fuego
cuando le ha el tiempo y la razón helado,
y cuando tus engaños le han dejado
sordo a tus voces y a tu lumbre ciego?
En sus trabajos y miserias fuiste
rico de sus despojos y contento
y yo también lo fui de sus engaños.
Esos (por darte el alma) Amor me diste
Allá te avén con mis pasados daños,
que a sí lo haré yo con tu escarmiento.