Del Quijote, Primera parte, capítulo XL, donde se prosigue la historia del cauti...

By Miguel de Cervantes y Saavedra

De entre esta tierra estéril, derribada

de estos terrones por el suelo echados,

las almas santas de tres mil soldados

subieron vivas a mejor morada,

siendo primero, en vano, ejercitada

la fuerza de sus brazos esforzados,

hasta que, al fin, de pocos y cansados,

dieron la vida al filo de la espada.

Y este es el suelo que continuo ha sido

de mil memorias lamentable lleno

en los pasados siglos y presentes.

Mas no más justas de su duro seno

habrán al claro cielo almas subido,

ni aun él sostuvo cuerpos tan valientes.