Del Quijote, Primera parte, capítulo XXVII, canta Cardenio

By Miguel de Cervantes y Saavedra

Santa amistad, que con ligeras alas,

tu apariencia quedándose en el suelo,

entre benditas almas en el cielo,

subiste alegre a las empíreas salas,

desde allá, cuando quieres, no señalas

la justa paz cubierta con un velo,

por quien a veces se trasluce el celo

de buenas obras que, a la fin, son malas.

Deja el cielo ¡oh amistad!, o no permitas

que el engaño se vista tu librea,

con que destruye a la intención sincera;

que si tus apariencias no le quitas,

presto ha de verse el mundo en la pelea

de la discorde confusión primera.