Del Quijote, Primera parte, capítulo XXXIV, Lotario a Anselmo

By Miguel de Cervantes y Saavedra

Yo sé que muero, y no soy creído;

es más cierto el morir, como es más cierto

verme a tus pies, ¡oh bella ingrata!, muerto

antes que de adorarte arrepentido.

Podré yo verme en la región de olvido,

de vida y gloria y de favor desierto,

y allí verse podrá en mi pecho abierto

cómo tu hermoso rostro está esculpido.

Que esta reliquia guardo para el duro

trance que me amenaza mi porfía,

que en tu mismo rigor se fortalece.

¡Ay de aquel que navega, el cielo oscuro,

por mar no usado y peligrosa vía,

adonde norte o puerto no se ofrece.