Del Soneto
Mandáis, Señora que un soneto os haga
y es aprieto en que nunca me he mirado,
que es mucho para dicho descontado,
mas ya mi amor con un cuarteto os paga.
Entro en el otro, y digo: verdolaga,
porque a ello el consonante me ha forzado;
y con su ayuda ya le tengo a un lado,
si el numen a la postre no naufraga.
En el primer terceto estoy metido,
y sabe Dios, que temo el que se sigue
aunque pienso sacarle de provecho,
que el sonsonete aún no se ha perdido;
y según voy mirando que prosigue,
cata que soy poeta hecho y derecho.