Desconfianza

By José María Heredia

Mira, mi bien, ¡cuán mustia y desecada

del sol al resplandor está la rosa

que en tu seno tan fresca y olorosa

pusiera ayer mi mano enamorada!

Dentro de pocas horas será nada

No se hallará en la tierra alguna cosa

que a mudanza feliz o dolorosa

no se encuentre sujeta y obligada

Sigue a las tempestades la bonanza;

siguen al gozo el tedio y la tristeza

Perdóname si tengo desconfianza

de que duren tu amor y tu terneza:

cuando hay en todo el mundo tal mudanza,

¿sólo en tu corazón habrá firmeza?