Describe la vida miserable de los palacios, y las costumbres de los poderosos qu...

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Para entrar en palacio las afrentas,

¡oh Licionio!, son grandes, y mayores

las que dentro conservan los favores

y las dichas mentidas y violentas.

Los puestos en que juzgas que te aumentas

menos gustos producen que temores,

y vendido al desdén de los señores,

pocas horas de vida y de paz cuentas.

No te queda deudor de beneficio

quien te comunicare cosa honesta;

y sólo alcanzarás puesto y oficio

de quien su iniquidad te manifiesta;

a quien, cuando quisieres, de algún vicio

pudieres acusarle sin respuesta.