Desolación

By Federico Bermúdez y Ortega

¡Y fue mi anochecer en pleno día,

y el dolor, con su mano despiadada,

partió mi corazón como una espada

ahogando la ilusión en la sangría!

¡Y perdí la noción de la armonía,

y hasta mi firme anhelo de belleza

cayó desorientado en la tristeza

de la noche sin luz de mi agonía!

Al resto de mi fe pedí su égida,

y a la voz suplicante de la vida

permaneció la fe impasible y muda;

y de la fe impasible al torpe agravio,

derramó su veneno sobre el labio

la copa aterradora de la duda!