Despedida

By Manuel del Palacio

Cual deja el ruiseñor la enamorada

doncella de quien fue cautivo un día,

trocando por el valle en que vivía

tiernos halagos y prisión dorada,

tal dejo yo vuestra amistad preciada,

dulce consuelo de la pena mía,

mi libertad buscando y mi alegría,

únicos bienes de mi edad cansada.

Pronto entre brumas al perder el puerto

soñaré con el puerto suspirado

de las iras del mar término incierto:

¡Voy a partir! Los que me habéis amado

recibid estas lágrimas que vierto;

¡No tiene más que dar el desterrado!