Después de la batalla de Mendigorría
AL noble ardor de juventud guerrera,
por Madre excelsa y al deber fiada,
crece nueva Isabel, hoy coronada
bajo el dosel de cuádruple bandera.
Nuestras líneas arrolla hueste fiera;
¡pasa el Ebro! ¡Castilla gime hollada!
¡Fugaz blasón! Cristina denodada
pecho al peligro opone y alma entera
Y el sol bueno nos da Mendigorría;
y el cañón de Descarga extingue al malo
respira «¡oh libertad!» ¡Tuyo es el día!
Con nosotros ya son Bretón y Galo:
y reina una Isabel, y a la lid guía
un impávido nieto de Gonzalo