Determinismo plácido

By Julio Herrera y Reissig

De tres en tres las mulas resoplan cara al viento,

y hacia la claudicante berlina que soslaya,

el sol, por la riscosa terquedad de Vizcaya,

en soberbias fosfóricas, maldice el pavimento.

La Abadía, el Castillo Actúa el brioso cuento

de rapto y lid Hernani allí campó su raya

Y fatídico emblema, bajo el cielo de faya,

en rosarios de sangre, cuelga el bravo pimiento

La Terma Un can La jaula del frontón en que bota,

prisionera del arte, la felina pelota

el convoy, en la bruma, tras el puente se avista.

El vicario La gresca Doble y tamboriles:

el tramonto concreta la evocación carlista

de somatén y «órdagos» y curas con fusiles