Don Quijote

By Ricardo del Monte

¡Sí! vive aún; y escuálido campea

erguido sobre el magro Rocinante;

y al malandrín, al mago y al gigante,

provoca lanza en ristre a la pelea.

Virtud y honor aún bullen en la idea

que el brazo armó del caballero andante;

casta ilusión sonríele distante:

pura, invisible, intacta Dulcinea

¡No morirá! La humana carnadura

tierra es no más; pero el viviente emblema,

forma sin cuerpo, de la mente hechura,

escultura ideal, plástico esquema,

sueño del genio, incorruptible dura

si acude el arte con la unción suprema.