...Padre nuestro
Padre del hombre, que en el Cielo estás,
venga el tu Reino, con tu gracia a nos
No desoigan tus órdenes, jamás,
tu Tierra, Padre, ni tu Cielo, Dios.
Danos el nuestro pan, de vez en vez,
cada día, calmando su inquietud;
tu pan, para los cuerpos robustez;
tu pan, para el espíritu salud.
Perdona nuestras deudas, y a la par
hallen nuestros deudores su perdón,
por virtud de tu ejemplo singular.
Gocen las almas, en tu amor, del Bien
Líbranos de la torpe tentación
Líbranos siempre del pecado Amén.