Dura ley del soneto

By Padre Jerónimo Pérez de la Morena

«Dulce calma anunciaban los colores

del iris bello al campo, que asustado

estuvo en la tormenta de un nublado,

temiendo el fin de plantas y de flores

Alegres ya los tristes labradores,

volvían a tomar el corvo arado;

otra vez s escuchaban en el prado

los cantos de los tiernos ruiseñores

Salpicada de perlas, parecía

que el cielo con estrellas remedaba

la húmeda hierba que la luz hería

Todo vida y solaz y amor brindaba

Mas ¿dónde vas, risueña fantasía?

¿No ves que es un soneto, y que se acaba?»