El alma

By Baltasar del Alcázar

¿Por qué, sin fruto ¡ay alma! te suspendes

en renovar por horas la memoria

de tu infelice y lamentable historia,

que es atizar el fuego en que te enciendes?

Pues se te dio discurso, mal aprendes

en conocer que tu pasada gloria

huyó como mortal y transitoria,

y que en el cielo está lo que pretendes.

Busca de hoy más la celestial morada;

que allí la hallarás, libre del triste

y general tributo de la muerte,

tan lejos del estado en que la viste,

su temporal belleza eternizada,

pidiendo para ti la misma suerte.