El almibarado

By Juan del Pueblo

Pulcro, fino, elegante, perfumado,

va oliendo a «patchouli» y a bergamota,

y, con gestos ridículos, denota

que está de su persona enamorado

Mucho más que un delito o un pecado

cualquier falta en el traje le alborota,

y siempre que confiesa a una devota

se pone derretido, almibarado

A cuantos le conocen causa risa,

porque recuerdan, y él con desconsuelo,

que cierta vez, vestido muy deprisa,

por hacer una gracia hizo un revuelo

al volverse a decir el Ite misa

y se le vino el polisón al suelo.