El anticristo
Se agita estremecido el mundo en su agonía
Resuena allá, lejana, la voz del Yo'Kanaán;
y marcan los oráculos el sempiterno día
que ha de surgir del caos la sombra de Canaán
¡La noche apocalíptica de horribles desconciertos !
¡Danzando las estrellas en ígnea caravana,
chocando unos con otros los huesos de los muertos,
no quedarán ni briznas de la progenie humana !
¡Vacilarán los tronos ! La religión de Cristo,
sintiendo el duro azote del feroz Anticristo,
cruzará por la escoria en su carro triunfal!
¡Resonará en los mundos la voz de Jeremías,
y en su carro de llamas reaparecerá Elías
tornando aquella estrella de Belén augural !