El beso

By Julio Herrera y Reissig

Disonó tu alegría en el respeto

de la hora, como una rima ingrata,

en «toilette» cruda, tabletado peto

y pasamanerías de escarlata

De tu peineta de bruñida plata

se enamoró la tarde, y junto al seto,

loqueando, me crispaban de secreto

tus actitudes lúbricas de gata

De pronto, cuando en fútiles porfías

me ajaban tus nerviosas ironías,

selló tu risa, de soprano alegro,

con un deleite de alevoso alarde,

me beso, y fue a perderse con la tarde

en el país de tu abanico negro.