El capitán Becerra vino a Sevilla a enseñar lo que habían de hacer los soldados,...
Vimos en julio otra semana santa,
atestada de ciertas cofradías
que los soldados llaman compañías,
de quien el vulgo, y no el inglés, se espanta;
hubo de plumas muchedumbre tanta
que en menos de catorce o quince días
volaron sus pigmeos y Golías,
y cayó su edificio por la planta.
Bramó el Becerro y púsolos en sarta;
tronó la tierra, escureciose el cielo,
amenazando una total rüina;
y al cabo en Cádiz, con mesura harta
(ido ya el conde sin ningún recelo),
triunfando entró el gran Duque de Medina.