El capricho

By Juan Cristóbal Nápoles Fajardo

Son los ojos de Elvira matadores,

su boca purpurina y muy pequeña,

su nariz diminuta y aguileña

y todos sus modales seductores.

Al igual del carmín son los colores

que hermosean su faz tersa y trigueña,

su mirada muy dulce y halagüeña,

y es adornada, en fin, de mil primores

Es muy rica también, y por lo dicho,

tiene mil aspirantes la muchacha,

y ella tiene también cierto capricho.

Yo no sé, vive Dios, si es mal facha,

el que de noche por distintas rejas,

de distintos amantes tenga quejas.