El conde don Julián

By Antonio Ros de Olano

Dentro el alcázar de doblado muro,

frontero al campo de Tarik, leía

en letra de Florinda, y repetía,

aún de sus mismos ojos mal seguro:

«Cerró mi boca con su labio impuro

¡Hembra débil, su fuerza me oprimía!

Por vos fiada a quien su guarda os fía,

mi afrenta acusa al forjador perjuro »

Y, al salir la gótica melena,

león, que yerra el salto carnicero,

subió al adarbe, descolló en la almena;

Padre ofendido, desciñó el acero;

tendió la puente, y la cristiana arena

manchó la planta del traidor primero