El crepúsculo del martirio

By Julio Herrera y Reissig

Con sigilo de felpa la lejana

piedad de tu sollozo en lo infinito

desesperó, como un clamor maldito

que no tuviera eco La cristiana

viudez de aquella hora en la campana,

llegó a mi corazón y en el contrito

recogimiento de la tarde, el grito

de un vapor fue a morir a tu ventana

Los sauces padecían con los vagos

insomnios del molino La profunda

superficialidad de tus halagos

se arrepintió en el mar Y en las riberas

echóse a descansar, meditabunda,

la caravana azul de tus ojeras !