EL DIVINO LOCO
Hidalgo de la Mancha: todos los malandrines
siguen clavando flechas de escarnio en tu figura,
pues no alcanzan el vuelo de tu genial locura
los que viven reclusos, en sórdidos confines.
Yo hago mía la senda por donde tú camines;
en pleno siglo XX proclamo tu aventura,
y voy en ansia eterna de aquella calentura
que te exalto por cima de osados Palmerines.
Herirán nuevas piedras el árbol del Ensueño,
pero sobre las piedras volará Clavileño
llevando al Infinito la carga de una idea;
y toda noble diestra, asida a su destino,
quebrará en las dos aspas del más alto molino
las lanzas de su esfuerzo vital por Dulcinea…