El encuentro

By Alfredo Cazabán y Laguna

Despunta el alba del postrero día

Lleno de angustia, con dolor pasea

la Cruz del Redentor; grita, vocea

con sed de sangre la canalla impía

A aquel cuadro de horror y de agonía

que alumbra un centurión de roja tea,

flotante el mando que en aire ondea,

víctima del dolor, llega María

Ambos se ven Antes filiales lazos

ya no hieren a Cristo los abrojos,

ni ya le abruma de la cruz el peso

Y forman fuerte nudo con sus brazos,

y al mirarse con lágrimas sus ojos

sus dos almas se funden en un beso.