El envidioso
-Confieso, señor cura, que he pecado
por codiciar a la mujer ajena
-¿Tal vez a Magdalena? -A Magdalena
-¡Guapa mujer! Lo había imaginado
-Acúsome también de que ha cruzado
por mí una idea atroz que me condena
respecto a Salomé ¡Pues esa es buena!
-¿Mi ama? -Sí, señor -¡Desventurado!
-¿Es grave crimen? De la raya pasa
-Hoy el remordimiento me devora
-Pues no será la penitencia escasa.
No has de salir del templo en una hora
(Qué es lo que tardaré yendo a su casa
en donde me ha citado su señora )