El hablador

By Clemente Althaus

Llega, y con tono magistral y grave

de la palabra al punto se apodera,

y empieza a disertar sobre cualquiera

materia, porque todas se las sabe

No habla más largo ni seguido el ave

que nuestro idioma imite vocinglera;

y aunque su voz apague la ronquera,

ni remota esperanza hay de que acabe

Crece en tanto el fastidio, el tiempo pasa,

a despedirse empieza ya la gente,

y a tanta reunión la antes escasa

sala se desocupa, y solamente

con la infeliz señora de la casa

se queda el hablador impertinente.