El hombre ante Dios

By Antonio Ros de Olano

Altiva voluntad y tedio inerte;

inextinguible sed junto al disgusto;

desprecio de la vida y fiero susto

sólo al pensar en la terrible muerte.

La obstinación en oprimir al fuerte,

la terquedad en deprimir al justo,

la eterna ingratitud de ceño adusto,

con quien benigno procuró mi suerte

¡Así soy! ¡así soy! Porque en mi alma

algo devorador hay que destroza

el bien que nace del afán que espira

¡Quiero morir, o que me des la calma!

¡Qué cuando lloro el corazón se goza,

y cuando río el corazón suspira!