El jefe negro

By Julio Herrera y Reissig

Temerario y agudo y diestro entre los diestros,

el jefe negro empuña su indómita mesnada;

y en pos de bendiciones o al son de padrenuestros,

desata las guerrillas y asorda la emboscada.

Comulgan en alforjas con los bandos siniestros

el cáliz, y con chumbos la Custodia Sagrada

Cantan misas en medio de los bosques ancestros,

y del santo respondo pasa a la cuchillada

Espeluznan en su neutra virilidad de eunuco

el rosario enroscado y un enorme trabuco

¡Oh, buen león! Apenas bate el hierro inhumano,

para orar por el alma del vencido se vuelve:

el enemigo pronto se convierte en hermano,

¡y la mano que mata es la mano que absuelve!