El jesuita

By Juan del Pueblo

Al ver en coche a un padre jesuita

fatuo, soberbio, petulante y vano,

le dijo un reverendo franciscano:

«Jesuita, non ibat Jesuita ».

Mas si su loca vanidad irrita,

no por envidia, como aquel hermano,

dan enojo y vergüenza a todo humano,

su vil doblez y su ambición maldita.

Fija en la ajena bolsa su mirada,

y atento al logro de su empresa odiosa,

ni tiene amor, ni fe, ni honor, ni nada.

No cede ante el dolor ni ante la fosa,

que es con su inicua mónita malvada

una hiena con cara de raposa.