El jugador

By Carlos Valverde López

Sin Dios, porque lo olvida en su locura;

sin ley, porque atrevido, la vulnera;

sin hogar, porque, infame, lo perdiera;

sin hijos, porque pan no les procura.

Sin salud, porque tiene calentura:

sin fe, porque del cielo desespera

Tal es del jugador la verdadera

imponente, fatídica figura.

Vedle: llega al tapete; su atonía

en sorda excitación se torna luego;

late su corazón con furia impía;

el vértigo le invade, olas de fuego

azotan su cerebro y todavía

con cavernosa voz exclama: «¡Juego!»